
Por: Ana María Battistozzi. Enviada Especial a Londres
Puede que el presente entusiasmo europeo y norteamericano por el arte latinoamericano, termine como el boom del arte ruso y el chino años atrás?, preguntó alguien del público al panel integrado por galeristas de Estados Unidos y Europa, el viernes por la tarde en el auditorio de la Feria Pinta en Londres.
La respuesta del galerista venezolano Henrique Farías, que vive en Nueva York, calmó la ansiedad justificando una moderada expectativa: "Depende de muchas cosas, pero la diferencia quizás esté en que ni Rusia ni China tenían para sostenerlo la fuerte tradición de arte moderno y contemporáneo que tiene Latinoamérica. Salían prácticamente de 40 años de ostracismo y de pronto irrumpieron como la burbuja inmobiliaria".
El galerista marcó bien las diferencias: "Latinoamérica, en cambio, tiene la Bienal de San Pablo, segunda de la historia después de Venecia, con una continuidad institucional que se remonta a la posguerra. Hay investigaciones, museos de arte moderno y contemporáneo, galerías y sobre todo grandes artistas que dialogan sobre los mismos temas y al mismo nivel de los europeos y norteamericanos que integran las colecciones del primer mundo".
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